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Ufología y ciencia: un amor imposible

El desencuentro entre ufología y ciencia

En esta larga serie de artículos hemos visto cómo después de la época dorada de avistamientos ovni de los años 1950 y el renacer del fenómeno en los años 1960, con los atrevidos testimonios de contactados y abducidos, la ufología sufrió el rechazo de los estamentos informativo (exclusión de los medios generalistas) y académico (no admisión como ciencia) por falta de evidencias y exceso de fraude, y se vio obligada a buscar refugio en el proceloso mercado informativo de los misterios y las conspiraciones. Lejos de marchitarse, la ufología se adaptó bien a su nuevo hábitat y lo fagocitó hasta convertirse en su reina indiscutible, de forma que ahora los más arrojados achacan a actividades alienígenas, no solo las malas apreciaciones de cualquier meteoro o artefacto volador sino también los fenómenos extraños tradicionales como los fantasmas o la telequinesia y hasta algunas actividades criminales como la desaparición de personas.

El alcance de sus reivindicaciones y el potencial de sus planteamientos imaginativos es tan ambicioso que la ufología reclama también para las actividades alienígenas un papel decisivo en la historia humana, atribuyéndoles por defecto cualquier aspecto milagroso, mítico, mistérico o inexplicado con el que uno se pueda topar leyendo un texto antiguo o visitando unas ruinas arqueológicas. Es la ocurrente hipótesis de los alienígenas ancestrales.

Alegoría de la ufología como materia de estudios universitarios

Éxito informativo y desmadre digital

La ufología solventó el rechazo de los medios generalistas haciendo su travesía del desierto en revistas especializadas, entre los duros años 1980 y 2000, y construyendo después su propia oferta informativa gracias a las facilidades de la era digital.

Si bien la seriedad y el rigor informativo nunca casaron bien con la ufología, al menos en la época de los padres fundadores (Jiménez del Oso, JJ Benítez, Faber-Kaiser) había una cierta sensación de orden aparente, de armonía chirriante. Pero en la barra libre de internet, la situación se ha desmandado completamente. Desde el blog hasta la serie de televisión, pasando por los videos de YouTube, uno puede servirse horas, días y semanas de estudio de este curioso fenómeno que une lo conspirativo con lo misterioso y lo fraudulento con lo ridículo en una amalgama de desinformación colosal.

Pero lo cierto es que hay un público numeroso, entregado y muy propenso a comprar el producto informativo de la línea conspirativo-alienígena. Y los ufólogos deberían estar satisfechos, pues estos logros no son moco de pavo en unos tiempos tan inciertos, informativamente hablando, y para un campo que jamás ha sido capaz de presentar una sola prueba sólida de hechos tan asombrosos.

Rechazo académico y resentimiento ufológico

Ya contamos en el artículo anterior como el astrónomo Josef Hynek (1910-1986) consiguió hablar en 1973 ante la ONU, solicitando la creación de un organismo internacional dedicado al estudio del fenómeno ovni. Alguien podría pensar que si un científico habló de ovnis ante la ONU es porque había un interés de la comunidad internacional, pero se trató de una cesión de turno negociada con los representantes del país caribeño de Granada. Si este organismo finalmente se hubiera creado, probablemente sus oficinas centrales habrían estado en Saint George (Granada, Caribe). Y en cualquier caso la peripecia vital de Hynek quizás merecería ser contada en artículo aparte.

Aquel discurso ante la ONU no fue el único gol por la escuadra de la ufología a la ciencia y en España ya se han visto hasta cursos sobre la materia en universidades de verano. Pero en general el mundo académico y científico considera a la ufología como una pseudociencia y mantiene una actitud de rechazo y distancia a la que muchos ufólogos responden con resentimiento y comentarios despectivos contra la “megaciencia” y descalificaciones personales contra los “científicos”.

Y aquí surgen dos preguntas legítimas que se merecen una respuesta razonada; primero: ¿por qué este interés de la ufología por ser aceptada como una ciencia más? y segundo ¿por qué el rechazo de la ciencia oficial a aceptarla?

Infografía: ¿Por qué la ufología no es una ciencia?

La ufología es un simulacro de ciencia

El interés de la ufología por ser aceptada como una ciencia deriva del prestigio que le otorgaría pertenecer al mundo académico y universitario y de la financiación que vendría de las arcas públicas. Pero ya la definición que la Real Academia de la Lengua Española da al término ufología nos muestra la verdadera naturaleza del problema, pues se trata de:

“Simulacro de investigación científica basado en la creencia de que ciertos objetos voladores no identificados son naves espaciales de procedencia extraterrestre”.

En fin, que la ufología es solo un simulacro de ciencia, una pseudociencia. Pero entonces ¿qué necesita la ufología para ser una ciencia y más en concreto una ciencia experimental?

  1. Necesita en primer lugar un objeto de estudio. Si este objeto va a ser los extraterrestres, sus medios de transporte y sus actividades en nuestro planeta y alrededores, es imprescindible encontrar especímenes o pruebas sólidas de su existencia, algo que se pueda observar, medir y formular. Si se pretende que sean las fotos y videos que revientan internet, los restos calcinados en la hierba, el incidente Rosswell, los agroglifos y los cadáveres de vacas desangradas; eso es como echar agua en un cesto.
  2. Necesita también aplicar el método científico, que no consiste en ir al sitio donde alguien dice haber avistado un fenómeno ovni, recoger testimonios de lugareños y hacer fotos de la hierba quemada. Por muchos kilómetros que se hagan y mucha gente con la que se hable, eso no es investigación científica sino periodismo de sucesos. El método científico consiste en elaborar hipótesis, someterlas a experimentos y si no se validan, rechazarlas y elaborar otras nuevas.
  3. Necesita pruebas. Pero los testimonios, aunque válidos en los tribunales, no son pruebas científicas. La frase: “me lo ha dicho alguien de confianza” no es una prueba, sino una apelación falaz a la autoridad o un exceso de confianza que no se admite en la ciencia desde el siglo XVII, aunque se diga con tono exasperado y desafiante.

Perjuicio para la ciencia real

Aunque respetable como hobby privado, dotada del atractivo del misterio y muy querida para sus seguidores, la ufología con pretensiones de ciencia es un desatino que cualquier institución académica financiada con dinero público debe evitar si no quiere malbaratar su prestigio y poner en evidencia a los que aprueban sus presupuestos; y eso explica el rechazo de la ciencia oficial a cualquier tipo de asociación con un mundo ovni en el que todo chalado, embaucador o infeliz parece encontrar su acomodo, no importa cuán profundo sea su delirio.

Frente a los ufólogos que critican la estrechez de miras y la excesiva rigidez de la ciencia, hay que decir que esa rigidez es un filtro contra el fraude y la superstición, y si la ciencia aceptara como prueba el testimonio de alguien porque “le inspira mucha confianza” o “lo vio de pequeño en el pueblo”, probablemente hoy no tendríamos antibióticos, ni marcapasos, ni grafeno.

Pese a todo lo dicho, no quiero terminar esta serie de artículos con un mensaje negativo para la ufología, sino con una reflexión sobre las formas erróneas de razonar en las que ha basado sus conclusiones y con un análisis de sus perspectivas de futuro. Te espero en el próximo artículo.

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Comments

This post currently has 2 responses

  • Esta claro que querer hacer ciencia sobre las posibles visitas de seres extraterrestres a la Tierra no tiene demasiado sentido. Creo que este tipo de casos, como bien dices, son más bien terreno del periodismo de sucesos, si bien alguno de ellos ha podido interesar a cierta parte de la comunidad científica y ha sido investigado.
    Lo que es evidente es el interés del ser humano por sondear la posible existencia de vida en otros planetas (lo llevamos en los genes) y para ello se han invertido grandes sumas de dinero e ingenios científicos con el objeto de hacernos notar en el universo y mandar mensajes a quien nos quiera escuchar si es que hay alguien….
    Ese impulso, que está en el interior de la humanidad, hace que se estudie con métodos científicos las posibilidades de encontrar vida en el universo.
    A nivel personal pienso que en el caso de recibir visitas de civilizaciones tan avanzadas como para plantarse por aquí para observarnos y estudiarnos estarán en un escalón tecnológico y de conciencia tan enorme sobre nosotros que siempre aparecerán de tal forma que no podamos aclarar nunca que es lo que estamos viendo y no dejaran pruebas evidentes de sus actuaciones, a no ser que voluntariamente ese sea su deseo. Y parece que por ahí no deben ir los tiros en la gran mayoría de los casos.

    • Gracias, Sergio. Eres mi comentarista oficial sobre ovnis y ufología. Quedan uno o dos artículos más dedicados al desbarajuste de la ufología y luego pasaré a temas más relacionados con la ciencia que sí se está haciendo en busca de posible vida extraterrestre: proyecto SETI, planetas extrasolares…etc

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