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Salud en Marte: Riesgos por exceso de radiación

Riesgos asociados al exceso de radiación

Otra de las indeseables consecuencias que tiene abandonar nuestro querido planeta Tierra es que nos quedamos sin el escudo protector que la magnetosfera y la atmósfera ejercen de forma natural, contra la radiación dañina que proviene del Sol y del espacio interestelar. El exceso de radiación causa malestar general en el cuerpo, incrementa el riesgo de desarrollar cáncer en el futuro, tiene efectos nocivos sobre el sistema nervioso y fomenta las enfermedades degenerativas. En el hipotético caso de que el proyecto Mars One saliera adelante, habría dos tipos diferentes de radiaciones a considerar para estos primeros marcianos:

1-Por eyecciones de masa de la corona solar

Estos eventos, también referidos como eyección de masa coronal, son impredecibles aunque suelen ocurrir con una frecuencia de al menos una o quizás dos veces al año. Cuando se producen, el sol libera de forma continua y durante varias horas, enormes cantidades de una radiación constituida por protones, con niveles de energía de algunos megaelectronvoltios (MeV), cifra que corresponde a una radiación acumulada de varios miles de rem, o usando la unidad habitual para radiaciones absorbidas por el cuerpo humano, de varias decenas de sieverts (1 sievert=100 rem), y que, si incide directamente en un astronauta sin protección, puede causarle la muerte instantánea o quizás diferida al cabo de una agonía de varios días, durante los cuales todos los sistemas y órganos vitales del cuerpo van fallando en cadena. Para estos eventos, tanto Mars One como Inspiration Mars, necesitarán dotar a la nave con refugios de protección de un espesor equivalente a 12 cm de agua que, en teoría, son capaces de detener a esos protones. El protocolo de actuación requeriría que la base de Tierra detectara la erupción solar con antelación y avisara a los tripulantes para que acudieran inmediatamente a los refugios de la nave.

Por obvias razones de economía de espacio, estos refugios serán de las dimensiones mínimas estrictas para alojar a todos los tripulantes, y allí deben permanecer todos apretujados durante horas y horas hasta que la Tierra informe de la disminución en la intensidad de la radiación. Una vez que los colonos hayan amartizado, parece que la atmósfera de dióxido de carbono del planeta rojo, aunque débil en comparación con la terrestre, es suficiente para prestar la protección necesaria contra esta radiación causada por las coloquialmente llamadas llamaradas solares.

Compósición gráfica sobre actividades diversas en un Marte colonizado y fantástico

2-Por lluvia de rayos cósmicos

No existe todavía un consenso en la comunidad científica sobre el origen de estas radiaciones cósmicas que, provenientes del espacio interestelar, bañan el sistema solar con menor intensidad que las llamaradas solares, pero con energía por partícula miles de veces más grande. Estas partículas suelen ser iones de hierro o de carbono, y no se detienen ante 12 cm, ni tampoco ante 12 metros de agua, pudiendo causar un daño inmenso en todo tipo de tejidos biológicos. Los astronautas no tienen más remedio que absorber esta radiación por entero durante el viaje. Una vez en la superficie de Marte, el efecto protector de la tenue atmósfera y el tiempo que pasen en sus habitáculos hará que la dosis disminuya, pero no dejará de ser enorme, salvo que pasen la mayor parte de sus jornadas dentro del habitáculo. Pero eso es como ir a la fiesta del pueblo y no bailar.

Aun así, y con las incertidumbres inherentes a este tipo de cálculos especulativos, se estima que la dosis de radiación típica para un colono marciano sería de 10 Rem por año, que es unas 50 veces más grande que los niveles naturales de radiación en la Tierra y el doble del máximo permitido a los trabajadores de las centrales nucleares.

Riesgos deterministas y estocásticos

¿Cuál es el riesgo exacto que esta radiación puede tener en el desarrollo de un cáncer en el futuro? No hay respuesta segura y entramos en el campo de la estadística especulativa. Hay unos riesgos que se tienen por deterministas, es decir, que si el organismo sufre la radiación, se van a producir de manera necesaria, como por ejemplo los daños por quemadura a los tejidos biológicos o la interrupción de los mecanismos naturales de autorreparación de las células. Sin embargo otros riesgos, como el de desarrollar cáncer a medio o largo plazo por exposición continuada a dosis de radiación más bajas (que no implican riesgos deterministas) son de tipo estocástico, o sea, no se puede asegurar con certeza que el cáncer aparecerá al cabo de un número determinado de años puesto que hay otros factores involucrados cuya influencia no se conoce. Pero se puede hacer una afirmación probabilística general diciendo que la realidad demuestra que la probabilidad de desarrollar cáncer aumenta con la exposición a la radiación.

Infografía Salud en Marte, riesgos por radiación

La propia NASA reconoce que le falta mucho por investigar en este terreno e incluso puede que hubiera infraestimado las mediciones de radiación solar y cósmica, pues los datos obtenidos recientemente por el Curiosity durante su viaje a Marte han arrojado dosis de 66 Rem, una cifra cuatro veces más alta que la de las estimaciones anteriores basadas en medidas hechas durante el programa Apolo. En estas condiciones, un colono marciano absorbería, sólo en el viaje, tanta radiación como la que le está permitido absorber en toda su vida a un astronauta de la NASA.

El mismo Bas Lansdrop ha salido al paso de estos datos tan negativos para Mars One con un artículo en el que, admitiendo su gravedad, concluye que no deben hacer que el plan se eche atrás, y compara estos riesgos con, por ejemplo, el riesgo de morir de cáncer si vives en los EEUU, que es del 21%, el riesgo de morir de cáncer de pulmón de los fumadores empedernidos o el de escalar el monte Everest. Estos argumentos de Lansdrop son claramente incompatibles con principios generalmente aceptados como básicos entre humanos, como el de la protección de la vida, y él mismo parece reconocerlo cuando termina su escrito diciendo que estos riesgos se explicarán claramente a los accionistas del proyecto y a las tripulaciones. Le faltó decir: “Y cada cual que haga de su capa un sayo”.

Aspectos desconocidos de los rayos cósmicos

Pero todavía quedan serias incertidumbres que solo se resolverán cuando estemos en Marte. Algunos científicos se temen que la situación en la superficie marciana puede ser todavía peor que en el espacio. Si la débil atmósfera resulta ser un coladero y los rayos cósmicos inciden sobre la roca o el hielo marciano, pueden provocar una radiación secundaria de neutrones que dañaría gravísimamente la estructura celular y el ADN de los colonos.

En fin, amigos, que si se consideran estos riesgos asociados al exceso de radiación, junto a los ya vistos debidos a la falta de gravedad, se plantea un panorama muy complicado para los que abogan por la continuación del proyecto Mars One, y también para los que apoyan a Inspiration Mars. Y eso sin contar los todavía abundantes riesgos de otra clase que examinaremos en el próximo artículo.

Comments

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  • Con todos estos datos, cuesta creer que el proyecto siga adelante sin grandes cuestionamientos. Al menos yo no he leido ninguna advertencia al repecto con la severidad que estos datos la hacen merecer. Hace unos dias leía no sé donde que habían seleccionado a los 100 aspirantes finalistas.

    • Yo veo que hay mucho entusiasmo en torno al proyecto, aunque creo que es entusiasmo desinformado, un tanto fantasioso con base en las películas de ciencia ficción y con estas ganas de figurar y destacar que tenemos todos en la sociedad de la celebridad. La realidad es que no parece haber forma humana de controlar estos riesgos gravísimos para la salud en los próximos años y enviar gente al espacio para siempre en estas condiciones resulta casi una broma. Es de esperar que conforme los años pasen, el tono de las reacciones de la comunidad científica vaya adoptando poco a poco la alarma que corresponde. En ese caso, todo puede quedar en una especie de gran hermano del proceso de selección, pero sin pasar a mayores.

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