Suscripciones:

    Introduce tu correo electrónico para suscribirte a este blog y recibir notificaciones de nuevas entradas.

    Únete a otros 5 suscriptores

    Entradas recientes: Eloy Caballero

    Eternalismo y perspectiva temporal

    Eternalismo y perspectiva temporal

    Espacialmente hablando, si dirigimos la mirada a lo lejos y contamos con la diferencia de alturas apropiada, nuestra vista divisa una apreciable perspectiva. Abstraigámonos por un momento y pensemos en un espacio completamente congelado, estático, sea eso lo que sea. Aunque nada en el universo parece estar en estado estático, parece que nuestra mente si […]

    Pánico en playa dinosaurio

    Pánico en playa dinosaurio

    He aquí la versión en alta definición del collage que acompaña a mi artículo sobre simbología en la película Jurassic World. Los materiales usados tienen origen diverso. La playa y el cielo son un fondo de pantalla de wonderfulengineering.com. La mujer que duerme en la palmera es de un anuncio de revitalizante. El dinosaurio es […]

    El capitán Ajab y la conciencia desequilibrada

    El capitán Ajab y la conciencia desequilibrada

    Herman Melville plantea su novela, Moby Dick, como una alegoría de la sociedad de su tiempo. La sociedad tecnológicamente avanzada se ha lanzado a la explotación indiscriminada de los recursos naturales porque está cegada por el dinero. Los señores tienen ansia de lucro para mantener su posición controladora; los mandos intermedios implementarán las órdenes a […]

    Inteligencia, codicia y crisis financiera

    Inteligencia, codicia y crisis financiera

    Uno de los contrasentidos más grandes de la reciente crisis financiera que no terminamos de superar es el misterio de la inteligencia mal empleada, que se puede resumir así: Siendo evidente que cada vez la gente está más preparada y con más estudios, y que cada vez contamos con más medios auxiliares, es decir, que […]

    El lamento del vendedor

    El lamento del vendedor

    Grité mi súplica en medio del atasco al tipo que conducía el porche-cayén. Expuse mis cuitas al panadero que preparaba la primera hornada del día a una hora indecente. Se lo conté al boticario y a la practicanta mientras jugábamos al mus en la mesa camilla de la trastienda. Pinté un esquema del pozo que […]

Salud en Marte: Patologías por falta de gravedad

Falta de gravedad y ruina del esqueleto

Para un viaje Tierra-Marte tripulado que se pueda completar, en el mejor de los casos, en unos ocho meses, la gravedad será nula durante todo ese período; o si me apuran no nula pero casi, en el supuesto poco probable de que la nave finalmente incorpore algún sistema de gravedad artificial tipo cilindro en rotación. Pero la ingravidez no es un estado etéreo y deseable de descanso espiritual sino una fuente de problemas para el cuerpo. Y si se convierte en prolongada desencadena una cascada de efectos que arruinan la salud de forma vertiginosa.

Se produce desde el primer día una significativa pérdida de masa ósea por descalcificación, especialmente en las zonas más implicadas en mantener la estructura pasiva del sistema locomotor: la cadera y sus articulaciones, y también en las vértebras lumbares y las rodillas. Esta pérdida puede ser de hasta el 1,5% de masa al mes para un astronauta. Y aunque es cierto que el proceso se revierte al volver a la gravedad, también es cierto que la recuperación se difiere mucho más que la pérdida. Además la re-inmersión en un ambiente sujeto a gravedad sin los debidos controles posturales y ejercicios especiales de natación, con seguimiento del proceso de recuperación, con colocación de chalecos y corsés, provocaría seguramente escoliosis o desviación de las vértebras lumbares, con los problemas de agravamiento postural y los pinzamientos, hernias discales y lumbagos tradicionales asociados. Todas estas patologías por falta de gravedad no solo son incapacitantes, sino también muy dolorosas.

Composición gráfica inspirada en la colonización del planeta Marte

Ruina del sistema muscular

Por si todos los daños que hemos descrito para el esqueleto no fueran bastante, hay que considerar que tanto en el reducido espacio de la nave, como en el reducido espacio de los módulos de la colonia, como en el inhóspito espacio abierto de la superficie marciana, mientras van embutidos en su traje, las posibilidades de ejercicio físico para los colonos, especialmente de ejercicio intenso o enérgico, van a ser, en el mejor de los casos, muy limitadas. Hoy se sabe con certeza que la falta de actividad física moderada, con picos de intensidad ocasionales, es una causa importante del declive de la salud. La radical disminución de actividad física enérgica para los colonos marcianos traería el acortamiento de sus fibras musculares, que a su vez resultaría en debilidad generalizada y falta de coordinación de los sistemas motores del cuerpo. En misiones de la Estación Espacial Internacional de solo 14 días de duración, los astronautas han sufrido acortamiento de fibras musculares de hasta 1/3, y en misiones de larga duración pueden darse acortamientos más severos y pérdida de masa muscular de entre el 20 y el 40%. Cuando se combina este dato con el de los perjuicios al esqueleto, nos damos cuenta de que la idea del viaje y la vida permanente como colono marciano, implica en realidad la ruina total del aparato locomotor, lo cual es una gran contradicción con las necesidades que impone la supervivencia en un ambiente tan hostil como el marciano.

Ruina del aparato urinario

Si todavía queremos ser optimistas y creer en la posibilidad de que las misiones robóticas previas pongan en Marte todos los aparatos médicos necesarios para una recuperación locomotriz controlada, aún hay que considerar que la fuerza de la acción gravitatoria en Marte es solo el 38% de la terrestre, con lo que el restablecimiento nunca llegaría al estado original, sino a una situación que realmente se sigue pareciendo más a la ausencia de gravedad que a la gravedad terrestre. Esta circunstancia tendría carácter permanente para los nuevos colonos marcianos y haría crónico otro problema asociado a la descalcificación: el del olvido corporal de la fijación del calcio. Acostumbrado ya por los largos meses de viaje y no debidamente espoleado por la baja gravedad marciana, el cuerpo seguiría enviando este mineral como desecho al sistema urinario, donde los riñones no podrían procesarlo bien y serían proclives a generar cálculos, patología que es calificada por todos los que la han sufrido como la más dolorosa imaginable. Es cierto que ahora las terapias a base de ultrasonidos consiguen disolver esos cálculos, pero esto quizás obligaría a sesiones continuas de ultrasonidos para los pobres colonos marcianos y sometería sus aparatos urinarios a una increíble, continua y desproporcionada demanda.

infografía sobre las patologías por falta de gravedad asociadas a la exploración de Marte

Ruina del aparato cardiovascular

Pero esto es un suma y sigue. Por las experiencias en viajes suborbitales, se sabe que otra consecuencia para los colonos marcianos serían las arritmias y el debilitamiento general de la función cardíaca durante el viaje, con importante pérdida de capacidad aeróbica, que ha llegado hasta 1/4 en misiones de solo 14 días a bordo de las lanzaderas espaciales. Realmente no se puede predecir con detalle lo que ocurrirá con el sistema cardiovascular y respiratorio en una misión de estas características, y mucho menos estimar cómo se adaptarán estos sistemas a la vida permanente en Marte, aunque todo hace pensar en lo peor. Lo que sí se puede decir es que el colmo de tener que enfrentarse a un ambiente que te mata por congelación o asfixia al primer descuido, en el que estás obligado a vivir encerrado en un módulo habitable el 95% del tiempo, es llegar llegas hecho una piltrafa sanitaria, con incapacitación grave del aparato locomotor y con la función cardiaca trastornada.

Sin billete de retorno

Todo esto nos pone de manifiesto una de las primeras y crudas realidades de la colonización espacial, de la que tanto se habla hoy como alternativa a la superpoblación. Aunque se consiguiera un sistema de soporte vital en el espacio, cosa de la que aún estamos muy lejos, un terrícola que haya estado ausente del ambiente gravitatorio de nuestro planeta por un período de varios años, como podría ser el caso de los colonos de Mars One y también de la pareja “americana” que viaje en Inspiration Mars, moriría en poco tiempo por asfixia y aplastamiento gravitatorio-atmosférico si intenta reintegrarse en él. No es solo que no tengamos tecnología para un viaje de vuelta desde Marte, como dice Bas Lansdrop, es que aunque la tuviéramos, la reentrada de unos astronautas que han estado dos años fuera de la gravedad terrestre es inviable: sus pobres esqueletos, músculos, pulmones, corazón y riñones no soportarían el tirón de los 9,8 m/s2 de la gravedad terrestre y el peso de los 10 m de columna de agua de la atmósfera y, paradójicamente, colapsarían ante las extrañas condiciones del planeta que los vio nacer.

Si la ausencia de gravedad parece poco, aclaremos que no hemos hecho más que empezar a explorar los riesgos sanitarios de la colonización marciana. En el próximo artículo de la serie hablaremos de riesgos asociados a la radiación. Allí nos encontraremos.

Comments

This post currently has 3 responses

Deja tu comentario aquí:

Sidebar



A %d blogueros les gusta esto: