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Profecías Apocalípticas en la Biblia

Revelación y profecías apocalípticas

Una gran parte de la Biblia está dedicada a la profecía apocalíptica. En el Antiguo Testamento, destacan los libros de los profetas (especialmente pero de forma no exclusiva Isaías, Ezequiel y Daniel). En el Nuevo Testamento encontramos primero las advertencias de Juan el Bautista, el ya clásico “Arrepentíos porque el Reino de los Cielos está al llegar” (Mateo 3), que es exactamente el mismo mensaje con el que el Jesús errante arranca su prédica en Cafarnaúm. Sin embargo la aparición de Jesús marca un punto de inflexión sobre el fin de los tiempos y la “movida” de ultratumba posterior. Estas son sus aportaciones novedosas:

Advertencias directas

No violentes las leyes, sé mejor que los fariseos, no se te ocurra mirar con lascivia a una mujer, sácate el ojo que te hace pecar, córtate la mano o el pie que te hace pecar y tíralo, no te cases con una divorciada, pon la otra mejilla, ama a tu enemigo, reza por los que te hacen daño, da discretamente a los necesitados…

Ideas genéricas

Se entra por la puerta pequeña; entran pocos; cuanto más creas que lo mereces, más difícil lo tienes, cada palabra será juzgada, sé humilde como un niño, los ricos lo tienen difícil (literalmente imposible, más difícil que un camello pase por el ojo de una aguja), los inspectores de hacienda y las prostitutas lo tienen más fácil que los curas (Mateo 21-31). A veces ciudades enteras son avisadas de que lo tienen realmente difícil por sus abundantes pecados.

Infografia: Profecías apocalípticas en la Biblia desde el Libro de Daniel hasta el Libro de la Revelación o Apocalipsis

Signos anunciadores del fin

(Mateo 24-6) Aparición entre las nubes acompañado de los ángeles trompetistas (Mateo 24-30), y de su primera labor al llegar: separará las “ovejas” a su derecha de las “cabras” a su izquierda (Mateo 25-31). Sin embargo deja una idea difusa sobre el momento exacto (Mateo 24-36: “Ni lo ángeles, ni el Hijo lo saben. Sólo lo sabe el Padre”).

Exclusividad en el acceso y terror infernal

Jesús introduce de forma explícita el terrorífico castigo infernal con tortura eterna, llanto y crujir de dientes para todo el que no crea en él (Mateo 13-47) y se anuncia como vía única y exclusiva de acceso al Reino de los Cielos. Frente a las imprecisiones y faltas de definición del Antiguo Testamento sobre el Hades, la Gehena, el Sheol y el simple y prosaico descenso a la tumba, Jesús no se anda con rodeos: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie llega al Padre, salvo a través de mi” (Juan 14-4). A las “cabras” el mismo Jesús (el Hijo del Hombre) les dirá bien claro “¡Malditas seáis! ¡Quitaos de mi vista y arded en el fuego eterno!” (Mateo 25-41)

Ninguna de estas dos ideas es nueva en el panorama religioso de la época. La vida eterna existía como concepto en casi todas las religiones, aunque su acceso no estaba regulado por el comportamiento en vida, sino más bien por la riqueza y el estatus, excluyendo de esta forma a la mayor parte de la población. Pero incluso el concepto de premio o castigo tampoco es introducido por Jesús. La mitología egipcia, por ejemplo, ya tenía su juicio final con la ceremonia de pesado del corazón y su posterior premio o castigo eterno. La verdadera novedad jesusita es la combinación de ambas ideas: exclusividad en el acceso y terror para los condenados, que se potencian mutuamente formando un cóctel emocional explosivo para el adepto a la nueva fe.

Libro de la Revelación

En lo referente al futuro colectivo y apocalíptico del género humano, el Nuevo Testamento destaca por el Libro de la Revelación o Apocalipsis, atribuido a veces al evangelista San Juan. He aquí un texto bizarro y llamativo, de un simbolismo grotesco poblado de monstruos alados con muchas cabezas y numerosos ojos repartidos por todo el cuerpo, corderos de siete cuernos, leones, dragones, langostas y otras bestias a cuál más híbrida y curiosa. Los ángeles trompetistas van abriendo los actos de la fase final del mundo entre fuego, terremotos, humo y azufre, con un tercio de la Luna hecha añicos,  el sol que se vuelve negro y los patrones numéricos que ahora acechan la imaginación del señor Harold Camping: el 7, el 12, el 1000 y sus múltiplos o divisores.

El texto memorable y feroz desborda los límites del libro sagrado y se desparrama en el género de los cuentos de espada y brujería, hasta el extremo de que muchos teólogos lamentan el día en el que se admitió en el canon. El creyente de buena fe intenta aplicarse para sacar algún mensaje en claro del barullo de cifras y símbolos, pero sale confundido y escaldado, como el señor Harold Camping.

Composición sobre numerología y profecías apocalípticas en la Biblia

Tres ideas básicas sobre el fin de los tiempos

1.-Segunda venida y Reino de los mil años

En algún momento del futuro que sólo Dios conoce (quizás encriptado en un acertijo bíblico) se producirá la segunda venida de Jesucristo y comenzará el Reino de los mil años. Se trataría de una cristocracia, asistida en las tareas de gobierno por 144.000 santos electos. Los testigos de Jehová dicen que serán ellos, los adventistas que serán ellos, los evangélicos creen en el “éxtasis” o “arrebato” por el que el Creador los librará del cáliz de las tribulaciones. El Reino de los 1000 años es básicamente un período de recompensa para los santos por sus penas en vida, unas “vacaciones” exclusivas disfrutando de la presencia y el gobierno de Jesús.

2.-Juicio final

Resurrección general de todas las personas que han existido y juicio individual basado en los actos. En Mateo 25,31 se menciona que todas las naciones se congregarán ante el hijo del hombre, pero esto no significa, como algunos han llegado a decir, que se vaya a juzgar a las naciones en conjunto, lo cual ya sería el colmo, porque uno podría ver perjudicado su futuro de ultratumba por las malas acciones de un compatriota sin escrúpulos.

3.-Vida eterna

Terminado el juicio y levantada la sesión se pasa a la siguiente y definitiva fase eterna de salvación en el cielo, quizás con una estancia temporal en el purgatorio, o condenación y tortura en el infierno. Sobre esto también hay opiniones que dicen que no hay condenación y tortura eterna, sino destrucción de las almas en el lago de fuego.

Seriedad bíblica

Para entender este enredo en torno a un texto de 2.000 años de antigüedad necesitamos remontarnos a los orígenes, conocer a los antecesores del Sr. Camping, en muchos casos auténticas glorias de nuestra filosofía y nuestra ciencia, y entender algunas cuestiones de fe que para nuestros antepasados eran de importancia capital.

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