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Ovnis en la Biblia: ufología y religión

Postura alienígena y ovnis hasta en la Biblia

El avistamiento de ovnis tuvo una enorme repercusión en los medios a partir de 1947 y tras una década de epidemia informativa planetaria se produjo una crisis de falta de interés por hartazgo. Pero a partir de finales de los años 1950 los nuevos e impactantes testimonios sobre abducidos y contactados, junto a las ideas del superventas Erich Von Däniken (1935-) sobre antiguos dioses astronautas, alienígenas ancestrales y ovnis en la Biblia, devolvieron vigor mediático al fenómeno. Quedó patente que había un gran mercado interesado en los ovnis y muchos informadores se prepararon para atenderlo y explotarlo. Así nació la ufología o estudio de los ovnis, con dos líneas de actuación:

  1. Las técnicas de la crónica periodística de sucesos para los avistamientos ovni, abducciones y contactos
  2. El escrutinio cuidadoso de los textos y restos arqueológicos antiguos en busca de misterios endilgables a actividades extraterrestres

El inconsciente colectivo post segunda guerra mundial estaba impresionado por las posibilidades de vida en otros planetas y aterrorizado por el uso criminal contra la propia ciudadanía de ciertos avances tecnológicos, como la cohetería y la energía atómica. Las propuestas de la ufología enraizaron bien en este sustrato de miedo y con el paso de los años se consolidó la postura alienígena, que establece que hay extraterrestres entre nosotros que intervienen en asuntos de la historia en medio de una conspiración de silencio de gobiernos, científicos y medios de masas.

Infografía sobre la presencia de testimonios ovni en los textos antiguos

Ufología y mercado del misterio

Incluso con la avalancha de testimonios ovni, los éxitos en la venta de libros y el lustre dizque arqueológico de las teorías de Von Däniken, la ufología encontró siempre cerradas las puertas del ámbito académico por flagrante falta de pruebas y fraude rampante. También los medios de comunicación generalistas terminaron desterrando a la ufología de sus contenidos y condenándola a las páginas de sucesos de las revistas especializadas.

Las esperanzas académicas de la ufología se agotaron en 1973, cuando tras el discurso de Josef Hynek (1910-1986) ante la asamblea general de la ONU (como polizonte de la delegación del país caribeño Granada), ésta se negó a crear un organismo internacional dedicado al estudio de los ovnis. Asumido así a regañadientes el veto académico y consciente del riesgo de una actitud estática que casi la llevó a desaparecer en la crisis de los años 1950, la ufología se refugió en el mercado del misterio, al que hoy ha fagocitado en gran medida, en una huida hacia adelante que absorbe casi todos los fenómenos extraños tradicionales: fantasmas, apariciones, estigmas, telepatía o telequinesia, que ahora también se achacan a actividades alienígenas.

Ufología y religión

Aprovechando el entusiasmo, la credulidad y las conexiones contraculturales del público frecuentador del mercado del misterio, la ufología se extendió en los años 1980 también por el campo de la  espiritualidad alternativa, adoptando de forma natural un modus operandi de tipo religioso, aunque sin jerarquía central y con una clara visión del culto como negocio. Sus apariciones, abducciones y contactos son remedos de las teofanías (apariciones de dioses, vírgenes y santos); sus dioses astronautas primigenios parodian las andanzas de Jesús, Buda o Mahoma; su teoría de una gran conspiración de gobiernos, científicos y medios para ocultar las pruebas es una manía persecutoria en la que los afanados investigadores ufólogos se forjan como mártires intelectuales y presumen de nuevos Galileos.

Sus padres evangelistas son Von Däniken, Hynek, Bergier, Sitchin, John Keel, Icke, Jiménez del Oso, J.J. Benítez, Freixedo, Kolosimo, Faber-Kaiser y otros que, sin evidencias pero con profesionalidad, imaginación y osadía, certificaron los desmanes alienígenas por nuestro pasado arqueológico (creación), sus enredos históricos en connivencia con el poder (intervención e intercesión) y su inminente aparición definitiva para enmendar la historia (apocalipsis) e inaugurar la nueva era (palingenesia). La última generación de apologetas ufólogos no alcanza aún el nivel de calidad literaria y comunicadora de los padres fundadores, pero supera el de atrevimiento y tiene claro que se puede vivir muy bien explotando este nicho del mercado del misterio. La barra libre de patrañas y desfachatez de la ufología religiosa lo marcó el (auto) estigmatizado Giorgio Bongiovanni que allá por 1990, intuyendo perfectamente la tendencia sincrética, pretendía ser portavoz de unos extraterrestres cuasi cristianos que preparaban, ¡cómo no!, la segunda venida de Jesucristo.

Hoy existen ejemplos reales, no solo de sinvergüenzas místicos o estructuras proto-religiosas, sino de auténticos cultos ufológicos como la despreciable secta de la puerta del cielo, que adora a unos supuestos mastuerzos que vienen inopinadamente desde la estrella Sirio y provocan episodios de suicidio grupal con la excusa, ¡cómo no!, del apocalipsis; y también la Cienciología, un grupo de poder centrado en la captación de adeptos de élite que basa su absurda teología (perdón por la redundancia) en las algaradas de un taimado alienígena por la protohistoria galáctica.

Como se descuide, la ufología puede derivar en religión
Hermanos alienígenas: ¡Oremos!

Teodicea alienígena

La interpretación en clave ufológica, no solo de los textos sagrados, sino de todos los mitos antiguos, permite hoy a la postura alienígena hablar de tú a tú a las religiones y a las culturas clásicas y exhibir una teodicea alternativa que amalgama todos los mitos religiosos y culturales desde la Babilonia de Semíramis hasta el presente. Estos textos estarían llenos de pistas para conocer a los alienígenas ancestrales, a los que podemos llamar nephilim, annunakis o dogones, y desde luego habría abundantes ejemplos de intervenciones alienígenas pasadas incluyendo ovnis en la Biblia.

Se especula imaginativamente si estos visitadores son zoomorfos, adimensionales, invisibles o salvajes. Medusa, Hidra, el can Cerbero, los cíclopes, los centauros, minotauros y faunos, Ibis, Anubis, y hasta el monstruo del lago Ness serían experimentos genéticos de los alienígenas ancestrales. Todas las teofanías (apariciones) de la Biblia serían en realidad ovnis; la serpiente que tentó a Eva, un reptiliano; los demonios y ángeles, extraterrestres alados y Satán uno especialmente detestable; los profetas, hijos de padre extraterrestre y madre abducida; Jesús, un alienígena melenudo con tendencias orientalistas; el carro de fuego que se llevó a Elías, un ovni y los osos que vengaron la burla a la calvicie de Eliseo, unos alienígenas ursimorfos.

Amedrentamiento y desprecio por la ciencia

Al igual que hicieron y hacen algunas religiones con sus infiernos y castigos eternos, la ufología comprendió muy bien el poder del miedo para hacerse respetar mediante el amedrentamiento y sus popes de la línea dura (Icke, Freixedo) sermonean sobre seres supremos de crueldad indescriptible que sacrifican a las personas desaparecidas en grotescas ceremonias para robarles la energía vital.

La ufología hoy es una apuesta a la totalidad que explica la arqueología, la historia y el porvenir humano como un como espantoso retablo de títeres manejado por extraterrestres, con un nivel intermedio de trujamanes colaboracionistas que son los banqueros, los líderes políticos y los científicos. Los alienígenas estarían detrás de todos los grandes problemas que tiene la humanidad: tráfico de armas y drogas para mantenernos enemistados y atontados, farmacia y alimentación para mantenernos enfermos, petróleo para evitar que usemos otras fuentes de energía limpia y barata, banca para mantenernos esclavos del crédito, medios de masas para manipularnos y engañarnos.

Pero especialmente llamativo es el desprecio que la ufología siente por la ciencia y que convendría analizar en detalle en el próximo artículo.

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Comments

This post currently has 4 responses

  • No creo que civilizaciones alienígenas avanzadas, tanto como para tener la tecnología suficiente que les permitiera acercarse por aquí a echar un vistazo tengan en mente patrañas y simplezas propias de seres humanos simples,egoistas y mezquinos. Supongo que será algo parecido a cuando Darwin desembarcó en las Islas Galápagos y se limitarán a observar y aprender sobre nosotros y jamás inmiscuirse con fines de dominación y simplezas por el estilo.
    Tengo que admitir que creo en la existencia de civilizaciones extraterrestres ya que en mi adolescencia fui testigo de un inquietante suceso en la Sierra de Cádiz, en la casa del guarda forestal donde trabajaba un primo hermano de mi padre donde estuvimos unos días de verano con su familia….pero eso ya te lo cuento otro día con detenimiento…

  • Gracias por el comentario, Sergio. Entiendo que no sólo admites la existencia de civilizaciones extraterrestres, sino que das por buena la postura alienígena y el hecho de que andan enredando entre nosotros y pudieron estar implicados en el incidente de la sierra de Cádiz que tú presenciaste. Admitir esto abre un gran abanico de posibilidades pero, a falta de pruebas concretas, es un ejercicio totalmente imaginativo.
    Yo creo que la combinación de astronomía y estadística apunta a una grandísima probabilidad de vida en planetas alrededor de otras estrellas. De ahí a la civilización hay un gran salto, y de ahí a los viajes interestelares hay un abismo, como espero que quede claro en los siguientes artículos de la serie.

  • La imaginación es la chispa de la ciencia…reitero que creo que recibimos visitas de otras civilizaciones extraterrestres pero ni mucho menos que sea con ánimo de enredo ni de lucro. He de admitir que me reconforta la idea de que existan civilizaciones mega avanzadas que han logrado sobreponerse a las mezquindades de la vida tal y como la entendemos en la tierra…

  • La imaginación es el semillero de ideas de la ciencia, pero después hay que verificarlas y experimentarlas y desechar las que no valen. La ufología no ha podído presentar una, ni una sóla evidencia de sus reivindicaciones, y por el contrario el fraude y la impostura campean a su antojo.
    Me alegro de que creas y eso te reconforte, pero algo reconfortante no es automáticamente algo verdadero.Ninguna civilización exterior nos va a ayudar a superar las mezquindades de la vida. Tenemos que ser nosotros, con el equipamiento de serie, los que aprendamos a hacerlo y confundir los deseos con la realidad no nos va a ayudar.

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