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Noé, la película

El cine apocalíptico está de moda

Estoy por apostar que casi todo lo que se estrena en ciencia ficción desde 2012 son productos que se recrean en un mundo arruinado por culpa del hombre. La tradición religiosa solía proponer una causa apocalíptica divina, pero tras la segunda guerra mundial y el amedrentamiento general ante el uso de las terribles armas atómicas contra civiles inocentes en Hiroshima y Nagasaki, lo típico era proponer la hipótesis de una guerra nuclear total. La contracultura que rodeó al fenómeno del Apocalipsis Maya de 2012 tenía una panoplia de causas apocalípticas supra humanas: supernova, meteorito, desbarajuste solar, desplome lunar, bamboleo polar, descuajaringue galáctico,…etc. Pero pasada la fiebre maya, el agente desencadenante del fin suele ser siempre una mezcla de la misma codicia y torpeza humanas que ha causado la crisis de 2008 y que normalmente termina provocando una epidemia vírica o bacteriológica descontrolada que convierte al personal en zombis. Pero ya hablaremos de zombis otro día. Noé, la película del año 2014 se sitúa en los prolegómenos del primer desastre apocalíptico de la ¿historia? sagrada; un desastre que arranca de un enfado del Creador al ver como su obra está siendo pervertida por una humanidad que, menos Noé y su familia, claro, son poco menos que una panda de demonios malvados que se dedican al robo, el canibalismo, el agotamiento de los recursos naturales y la violación sistemática del débil.

Alegoría del diluvio bíblico traspasada a tiempos futuros

Los primeros pasos de la humanidad

Los parecidos con el relato bíblico existen, pero quizás son más destacables las diferencias. Me explico: sólo han pasado ocho generaciones desde Adán y Eva, cuando en Génesis 6 ya leemos que la humanidad ha crecido bastante en número y que el Creador empieza a estar desencantado con la cumbre de su obra. La humanidad bíblica de la época se divide en tres ramas:

  1. La línea de Caín ha prosperado al este del Edén y sabemos que sus descendientes son Jabal (patriarca de los pastores nómadas), Jubal (patriarca de los músicos) y Tubal-Caín (patriarca de los mineros y zapadores, que en la peli hace de rey de los malos).
  2. La línea de Seth, el tercer hijo de Adán y Eva, ha desembocado en Noé, del que la Biblia simplemente nos dice que era agricultor, vinatero más concretamente, y además: “un buen hombre, inocente como nadie en su tiempo” que “caminaba con Dios”.
  3. Sabemos también por Génesis 5.4 que Adán: “tuvo así mismo otros hijos e hijas”, pero de sus obras y filiaciones no tenemos detalles.

Tras despacharse con la genealogía de esas primeras ocho generaciones de humanos, y en un pasaje de interpretación todavía no adecuadamente aclarada por los teólogos, y que gusta especialmente a los seguidores de las teorías de alienígenas ancestrales, Génesis 6.2, nos cuenta como unos ciertos “hijos de Dios”, al ver lo buenas que estaban las hijas de los hombres, se amancebaron con ellas y tuvieron descendientes. También nos cuentan que otros ciertos “nephilim”, gigantes o héroes de tiempos pasados, andaban por la Tierra en esa época, aunque no se sabe muy bien que andaban tramando.

La expulsión del Edén era reciente, y el rencoroso Creador todavía estaba mosqueado ante el voluptuoso amancebamiento de sus “hijos” con las hembras humanas. En Génesis 3 leemos que dijo (así, sin dirigirse a nadie en particular, lo cual le hace a uno preguntarse como supo esto el escritor bíblico): “Estoy harto de bregar con el hombre. Lo voy a exterminar y a juzgar dentro de 120 años”. Un poco más adelante, en Génesis 6.5, ya lo vemos en fase totalmente depresiva, asqueado con su obra y decantado por un exterminio del que, en principio, ni los inocentes animales se van a librar: “Yo creé al hombre, pero me lo voy a cargar, a él y a los animales”.

El diluvio: La primera solución final

La excepción al desprecio por la raza humana, como se nos aclara en Génesis 6.8, era Noé. De hecho, el Hacedor supera su divina depresión, cambia de planes y hace un pacto con él para dar una segunda oportunidad a su creación. Le da instrucciones para construir un arca, le dice que ponga parejas de animales, que se meta dentro con su mujer y sus tres hijos y nueras. Construida el arca, desencadena un diluvio y pasado el cataclismo, el linaje de Noé renueva la Tierra, pero él propio Noé tiene mal vino; se emborracha y avergüenza a sus hijos al dormirse en cueros. Cuando se despierta, se mosquea mucho con el más joven de ellos porque ha avisado a los otros dos. Por esta nimiedad, Noé maldice al pobre chaval y a toda su descendencia y después de otros 350 años, suponemos que en el sector vitivinícola, que era lo suyo, fallece.

Infografía sobre Noé, el diluvio bíblico y la película

Es evidente que los guionistas han bebido también de fuentes no bíblicas (el mito del diluvio es transversal a casi todas las culturas, incluida la mitología griega) y en concreto del Libro de Enoch, un texto cristiano apócrifo que, desde su autonomía de Roma tras el latrocinio de Éfeso, el cristianismo etíope admite como canon, y que describe a Noé como un ser de excepcional elocuencia (recién nacido ya hablaba por los codos). Del Libro de Enoch vienen también esos “vigilantes” de la película, los ángeles de roca que ayudan a la construcción del arca, el Semyaza y su panda, otra vez un guiño a los alienígenas ancestrales.

Es obvio que los guionistas han intentado dramatizar artificialmente con el conflicto familiar y generacional; que han querido racionalizar inventándose la forma en la que Dios da sus mensajes a Noé, a través de sueños, pero librando a Dios de responsabilidad directa cuando le manda acabar con sus propias nietas; que han intentado conectar con la sensibilidad de hoy, pintando a un Noé ecologista y vegetariano, frente a una línea cainita carnívora y esquilmadora. Pero recordemos que Caín era hortelano y a Dios lo que le gustaba era el olor del sebo del carnero asado que preparaba Abel: Génesis 4.4: “Abel le ofrecía las partes suculentas de los corderos primogénitos y al Señor le gustaba”, como también le agrada el olor del asado de animales “limpios” que le prepara Noé después del diluvio Gen 8.21: “Noé ofreció sacrificios de ganado y aves y al Señor le gustó el dulce olor”.

No todo lo que está en la Biblia es bueno

La película aprovecha el tirón de los actores, Russel Crowe, Jennifer Conelly y Anthony Hopkins, para proponer una absurda revisión de la historia bíblica del supuesto primer exterminio masivo. No se aprecia intención religiosa o proselitista cristiana aparente, pero hay moralina subliminal sobre control poblacional, acción medioambiental y salvación de un linaje predilecto. El intento de conectar el mito bíblico con el conocimiento científico y antropológico actual es patético, pues en lugar de ilustrar al espectador con alguna teoría creíble como la de la formación del mar Negro, termina apelando a un Creador mezquino y aniquilador y a un elegido, Noé, que resulta ser un sociópata insensible ante la muerte de sus semejantes y ante la petición de clemencia de sus propios hijos, un sicópata que se obsesiona con asesinar a sus nietas, un misógino que las matará sólo si son niñas, un esquizofrénico que toma sus sueños por realidades, un drogadicto que se coloca con un potingue de su abuelo, un tipo cruel e inhumano que abandona a su futura nuera a la muerte porque no es de su linaje y, en definitiva, un ser tan odioso, que hasta su propia mujer lo amenaza con pillar paso e irse si no se reforma; un desequilibrado que después del diluvio se muestra alcohólico y exhibicionista. Ni siquiera el barniz bíblico hace presentables estos comportamientos alejados de cualquier esquema ético. Vaya cuadro. ¿Y ahora qué? Pues a esperar la próxima sobre Moisés o sobre la Torre de Babel, que será otra que tal, y si no al tanto. ¡Te paece qué!

Comments

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  • La película no tiene nada de bíblico. El mismo director ya dijo en unas declaraciones que era la menos bíblica de las versiones de la historia de Noé. Además Noé tiene una piel de serpiente que simboliza el conocimiento, o sea la serpiente del Génesis, y le ayudan los ángeles caídos castigados por Dios a sufrir prisión en la Tierra. Los ángeles caídos son claramente agentes del maligno-serpiente. La película tiene más de un nivel de significado y el nivel bíblico es testimonial.

    • La cuestión es que el tema había despertado el interés cristiano en general porque siempre se piensa que con los medios y la narrativa de hoy las posibilidades de sacar una historia bíblica fidedigna y espectacular son muchas. Eso ya pasó con aquella versión de Mel Gibson sobre la crucifixión, que por lo visto fue muy del agrado del entonces papa Woytila. Pero visto el resultado de este Noé, la decepción para los que esperaban ver reflejada la Biblia debe de haber sido morrocotuda.

  • Si habéis visto bien la película, recordaréis un detalle fundamental que se ha pasado por alto en el artículo. Noé les dice a su familia que ellos han sido elegidos, no para salvarse y repoblar la tierra, sino para “gestionar” el salvamento de los animales y luego morir también, como el resto de la gente. Esta película va mucho más lejos que la historia judía o cristiana.

  • Dejando aparte el tema de los parecidos bíblicos, he vuelto a leer el episodio del Génesis referente al diluvio y me ha sorprendido un detalle del que no era consciente. En Génesis 9 a 17 se menciona una y otra vez la idea de pacto, como oferta de Dios a Noé. Y solo quería comentar que el pacto es una idea fundamental en el campo de la magia. Además Yahvé propone como señal del mencionado pacto nada menos que otro símbolo mágico: el arcoiris.

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