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Jurassic World y la desaparición del sagrado femenino

Secuela jurásica a la vista

Jurassic World es la secuela de la trilogía Jurassic Park, que tanto éxito tuvo hace ya veinte años. Estamos otra vez en la misma isla Nublar, de Costa Rica, y tenemos a una gran corporación que ha retomado el viejo proyecto y ha puesto en marcha un zoológico de dinosaurios, un parque temático en el que se han revivido dinosaurios de todas clases a base de ingeniería genética. Entre veinte y treinta mil turistas visitan diariamente las instalaciones y pasean entre dinosaurios herbívoros, mientras a los carnívoros se les mantiene en recintos cerrados para que no se zampen al personal. La explotación comercial del parque da buenos resultados, pero el ansia de novedad del visitante medio, consumista y dominguero hasta la hez, hace que para satisfacer esta demanda el departamento de i+d de la gran corporación se embarque en aventuras de dudosa moralidad, como la creación de un súper dinosaurio de laboratorio: el indóminus rex. Pero la pasta es la pasta y la moralidad es: ¿Qué es la moralidad?

Retrato de Bryce Dallas Howard: el sagrado femenino de Jurassic World
Bryce Dallas Howard: el sagrado femenino de Jurassic World

La infancia abandonada a su suerte

La cinta arranca con el punto de vista de un niño que puede rondar los 12 años, Gray, y que viaja junto a su hermano mayor, Zack, para visitar el parque, del que su tía, Claire, es directora general. Pronto nos enteramos de que el chaval, que está fascinado con los dinosaurios, se siente solo y abandonado. Ha averiguado que sus padres se están divorciando; su tía no pasa tiempo con él en el parque dinosáuirco, y su hermano, del que su propia madre dice que se porta muy mal con él cuando están solos, le advierte que dentro de dos años él se irá de casa y que por lo demás, vengan días y vayan ollas. El mundo moderno está formidablemente dotado para tenernos entretenidos, y para tentarnos con cosas inútiles de usar y tirar mientras se olvida de lo básico: el amor. El hermano mayor le quita hierro al divorcio paterno e intenta centrar la atención del pequeño en los beneficios que puede obtener de la debacle familiar: “tendrás dos cumpleaños”, “dos regalos”, le dice a Gray, que lo único que necesita es cariño y atención: “yo no quiero dos regalos”.

Infografía sobre el simbolismo esotérico y sagrado en Jurassic World, la película

Un mundo sin auténtico lado femenino

El verdadero corazón de la película está en la ausencia de un personaje femenino que sea femenino. Parece que la madre quiere a los niños, pero los despacha solos en un vuelo de avión al otro hemisferio, mientras vemos que su jefe la presiona mucho en el trabajo. Por otro lado, Claire, la tía y directora general del parque, es una mujer bella, pero desprovista de femineidad y con los circuitos del afecto en estado de cortocircuito; es casi un robot trabajador perfecto que no sabe la edad de sus sobrinos y que, absorta en sus labores de gestión del parque, ha dejado su cuidado a una nany inglesa, que ya se sabe que las nanies inglesas son las mejores nannies del mundo. Pero ni la nannie ni Claire tienen ni idea de que los niños necesitan amor y cuidados, no palomitas y videojuegos. Sobre todo el menor, Gray, necesita urgentemente el cariño y la atención desinteresada de una madre. Hay un corazón limpio en este chaval que no juega a videojuegos, ni quiere dobles regalos, ni come tarta, ni bebe Coca Cola; hay un alma pura que está fascinada por el saber y que lo mira todo con ganas de aprender, de entender, de interactuar con el mundo natural a través de los dinosaurios. Su inocencia será lo que salve a la película del naufragio. Pero Claire no tiene apagadas solo las cualidades cuidadoras de su lado femenino, sino también las seductoras. Salió una vez con el héroe, Owen, y la cita fue un fracaso porque ella pretendía “gestionarla” con una lista de tareas que se había preparado al efecto.

Composición figurada del ataque de un dinosaurio en una playa. En primer plano hay una bañista que huye.
Pánico en playa dinosaurio. Modelo: Katya Zarkhova

El dominio de las corporaciones

Claire porta vestido blanco y pelo rojo durante toda la película, colores elementales que muestran su nivel de conciencia básico. Y su reflejo en el mundo animalizado del parque es el ejemplar del nuevo dinosaurio genéticamente diseñado, la indóminus rex, que también es una hembra blanca que desconoce completamente su lado femenino y que, lejos de cuidar o amar, ya cuenta en su currículum con el asesinato de su propio hermano de camada. Poco a poco, nos vamos enterando de que la corporación que controla realmente al departamento de ingeniería genética del parque no es la del dueño potentado ultrabillonario de aspecto hindú, sino la de un complejo de empresas de “defensa”, o sea de corporaciones privadas de mercenarios “americanos” que, infiltradas en ese departamento, esperan convertir a los dinosaurios carnívoros, no en atracciones de feria, sino en efectivos del ejército, para facilitar operaciones como la de “Afganistán”, que se cita un par de veces en la película. Por eso indóminus es una bestia asesina mejorada con material genético de varias especies depredadoras. Es inteligente y fría: una máquina de matar que, incluso entre los propios animales, que son solo instinto, ya se puede ver como una psicópata. Cuando escapa de su recinto se libera en el mundo natural del parque todo lo contrario a lo que cabría esperar de una hembra, nada de amor, nada de protección, nada de cuidado; indóminus mata a todo lo que se encuentra. Los daños colaterales para ella son una risa, porque todo lo que vive es su objetivo.

Infografía sobre la conciencia equilibrada, sin amor solo hay caos

Reestablecer el equilibrio

Una vez desatado el caos en las instalaciones del parque, el primer intento de restablecimiento del orden corre a cargo del héroe, Owen, que en estrategia masculina típica se lanza a neutralizar a indóminus con su moto Triumph y su batallón de amiguetes velociraptores. Pero la estrategia de acción del dino-vaquero fracasa y Claire, que ya ha comprendido el problema, ha comenzado su iniciación en lo femenino al acompañar a un diplodocus en su agonía. Ahora sabe que la solución pasa por eliminar a indóminus: la violencia injusta debe encontrar la respuesta de la fuerza justa, pero primero, tanto ella, como el mundo de la isla Nublar, deben recuperar la parte femenina que está ausente, o sea, la acción contra indóminus debe canalizarse, no a lo bestia, como pretendía el héroe Owen, sino a través del cariño, del sagrado femenino que asegure que esa acción ha contemplado antes que se debe evitar cualquier daño a un ser sensible. Indóminus debe morir, y Claire tiene que dejar de ser un autómata virilizado. Tendrá que liberar a las fuerzas imparables de la naturaleza del recinto dónde están encerradas y olvidadas hasta el punto de que casi no se había mencionado en la película hasta ese momento. Claire liberará al gran tiranosaurio rex que, con ayuda del acuático mosasaurio, eliminarán a indóminus. Causa-efecto es la verdad inapelable del universo: el que la hace, la termina pagando; el que la permite la termina sufriendo, aunque a veces las consecuencias tarden en manifestarse y al hombre le cueste establecer la relación, el equilibrio llega. Claire aceptará la oferta de Owen para renovar su relación de pareja y sus sobrinos serán devueltos a sus padres sanos y salvos, como lo habría hecho una madre protectora.

Consumismo, entretenimiento, guerra y confusión

Como en las anteriores entregas de la trilogía, abunda la exhibición de marcas comerciales, que supongo que deben aportar su parte al presupuesto de producción y que parece que andan desesperadas por crear desde bien pronto la adhesión a la marca en el consumidor: Triumph, Samsung, Starbucks, Coca Cola, Mercedes. Uno de los controladores del sistema hace incluso una broma sobre hipotéticos patrocinadores de nuevos dinosaurios genéticamente modificados: ¿Por qué no un Pepsisaurio? En fin, esto es Jurassic World, amigos: un mundo consumista, confundido y ansioso de diversión, con los niños desatendidos y dejados en las manos del sector del entretenimiento, con los padres absortos en sus trabajos por las mañanas, y en sus divorcios por las tardes, con las mujeres muy trabajadoras, pero poco cuidadoras y menos amantes, con las corporaciones de defensa malmetiendo, infliltrando y corrompiéndolo todo para conseguir nuevas armas que permitan a quien los controla echarle la zarpa a los recursos menguantes de nuestro castigado planeta a base de guerras preventivas, curativas o inventadas, y con la ley del dinero, la propaganda, la publicidad y las marcas gobernando el panorama global para que estemos hinchados a consumir y a derrochar justo hasta la víspera de que todo se derrumbe. ¿Realmente estuve viendo Jurassic World o un documental sobre la crisis financiera y la guerra contra el terror? Sí, claro. Y ya se va anunciando una segunda parte. Una cosa buena: en la aventura conjunta, los dos hermanos se prometen amistad y protección de por vida. Eso debería contar, y cuenta. Es lo más bonito de la película.

 

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