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    Radio Marte

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    O sea, flipo

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    Vienen cabras en tropel

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    Imposible el agua

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Fenómeno ovni, abducidos y contactados

Los cielos arcaicos y el fenómeno ovni

En la antigüedad los fenómenos astronómicos y atmosféricos cuya naturaleza real se desconocía se atribuían a las divinidades que moraban allende el mundo sublunar. Los cometas anunciaban desgracias y las estrellas fugaces, éxitos, en la línea de una tradición que entronca con la noche de los tiempos, cuando el relámpago y el trueno eran todavía signos de la cólera de los dioses. Pero ya desde Galileo Galilei (1564-1642) la hipótesis de vida en los planetas, particularmente Venus y Marte, se aceptaba mayoritariamente en los círculos cultos. Vimos en el primer artículo de la serie que la literatura venía explorando la idea de vida extraterrestre desde los tiempos del epicúreo Luciano de Samosata (125-181 d.C.), y a finales del siglo XIX  también se atrevió con el viaje a la Luna (Julio Verne, Georges Melies, Fritz Lang) y/o desde Marte (H.G. Wells, Aelita).

Buscando datos históricos sobre el fenómeno ovni resalta en primer lugar la coincidencia del aumento de avistamientos con la puesta en el aire de aparatos voladores. Los primeros testimonios no retrospectivos y no religioso-interpretativos datan de comienzos del siglo XIX, cuando ya se sabía mantener e incluso dirigir rudimentariamente los globos aerostáticos, objetos atmosféricos todavía parvos cuya visión provocaba maravilla. Los avistamientos que datan de esta época suelen ser de baja intensidad; simples luces crepusculares que se alejan o desaparecen a los pocos minutos sin ningún tipo de interacción.

Infografía sobre el fenómeno ovni y los casos de abducidos y contactados

La eclosión del fenómeno ovni

Los años de entre guerras vieron la consolidación de la aviación y el nacimiento de la cohetería, sin aumento apreciable de avistamientos, pero con gran sensibilización popular ante la posibilidad de una invasión extraterrestre. El pánico sembrado por Orson Welles (1915-1985) con la emisión radiofónica de una versión dramatizada de “La guerra de los mundos” en 1938 es una buena muestra de ello.

El verdadero despegue del fenómeno ovni se produce al final de la segunda guerra mundial. En los Estados Unidos, Werner Von Braun (1912-1977) y otros sabios nazis que habían desarrollado las bombas “V” fueron amablemente “invitados” a USA para poner en marcha la conquista del espacio y el cielo de algunas zonas desérticas de América del Norte comenzó a ser testigo de numerosos vuelos de prueba de estos nuevos artefactos portentosos: los cohetes. También es la época en la que la monitorización del clima se abordó con amplitud y seriedad, poniendo en las capas altas de la atmósfera gran cantidad artefactos de toma de datos, normalmente vía globos aerostáticos.

Tras el primer avistamiento oficial, reportado por el piloto privado Kenneth Arnold (1915-1984) en junio de 1947 y el eco registrado en la prensa, incluido el acuñamiento del término “platillos volantes”, se produjo una avalancha de testimonios que iban desde el engaño flagrante buscando notoriedad hasta la ignorancia sobre algunos fenómenos atmosféricos u ópticos y el desconocimiento de los nuevos artefactos voladores. Sin embargo el carácter del fenómeno ovni iba a cambiar para siempre sólo un mes mas tarde, con el llamado “incidente Roswell”.

El incidente Roswell y la inflación del fenómeno ovni

En julio de 1947 un globo del proyecto Mogul, destinado a sondear la troposfera a la “escucha” de posibles pruebas nucleares de la URSS, se desplomó hecho pedazos sobre un rancho de Nuevo México. El periódico local “Roswell Daily” tituló la noticia: “Las fuerzas aéreas capturan un platillo volante en Roswell”. El platillo volante era en realidad un amasijo de varillas, aluminio, cartones, maderas y los restos de algunos instrumentos de observación y recogida de datos, pero el sensacionalismo editorial creó un gran revuelo.

El desmentido oficial, obligado a ocultar la naturaleza real del proyecto Mogul, calificó los restos como pertenecientes a un globo meteorológico, pero el “incidente Roswell” ya había tomado vida propia en unos medios de comunicación ávidos de noticias impactantes y conocedores del atractivo del misterio. Sólo un año más tarde el avistamiento de ovnis se había convertido en suceso habitual y se había extendido como una epidemia por todo Occidente, incluida la España de Franco. El mercado informativo mundial de los siguientes 10 años sufrió tal inflación de ovnis que se terminó formando una burbuja que finalmente estalló.

Alegoría de una abducción alienígena en ambiente rural

El revival ovni: contacto y abducción

Efectivamente hasta 1957 los ovnis eran entes luminosos pasivos que se avistaban, flotaban, refulgían un poquito y luego desaparecían. El público llevaba una década consumiendo con avidez este “cebo” informativo y simplemente perdió el interés ante la falta de novedad. Para seguir explotando el filón hacía falta una aproximación más audaz: el contacto en la tercera fase.

El primer caso famoso de abducción es el del granjero brasileño Antonio Vila-Boas (1934-1992) en 1957, que en respuesta a un anuncio remunerado sobre avistamientos ovni, pretendió haber sido secuestrado, auscultado y usado como semental para fecundar a una hembra extraterrestre de melena larga y plateada, ojos felinos y… ¡vello púbico rojo! Después vino el caso del matrimonio Hill en USA, cuya esposa también alegó haber sido abducida y sometida a examen “minucioso” por un médico alienígena ante la mirada impotente de su marido allí presente.

Estos testimonios imaginativos y desvergonzados, aparentemente basados en fantasías sexuales incumplidas y problemas de pareja, marcaron el comienzo de las historias de abducciones, que devolvieron el ímpetu informativo al fenómeno ovni. Pronto las crónicas de abducidos y contactados también se extendieron mundialmente y convergieron a los lugares comunes del examen médico y el apareamiento en el caso de las abducciones y de la filosofía de taberna (“el ser humano debe rectificar”) o la profecía generalista (“pronto morirá un gran líder”) en el caso del contacto, con la transmisión ocasional de algún súper-poder dudoso, como la sanación por el tacto.

Abducidos y contactados: un fraude colosal

El fenómeno ovni revivió con las abducciones y contactos, pero siguió excluido de la prensa seria y del mundo académico por ausencia total de evidencias, viéndose así condenado a las crónicas de sucesos de las revistas especializadas, donde el fraude y la caradura alcanzaron niveles insuperables durante los años 1970 y 1980.

Tras la avalancha de relatos incomprobables, rastrojos quemados, “agroglifos” y fotos retocadas, hoy el último grito son los videos sobre ovnis, de los que en YouTube hay más de un millón. Los nuevos motores CGI y el software de animación 3D hacen que cualquier aficionado al video con talento acepte el reto de hacer una secuencia que parezca un ovni “real”.

Te espero en el próximo artículo de la serie. Hablaremos sobre ufología.Safe Creative #1306035215341

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