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Fama y prensa del corazón

Evolución , fama y prensa del corazón

El interés por la vida de los famosos es inherente a nuestra naturaleza de simios sociales. Los biólogos evolucionistas dicen que preferimos estar bien informados sobre la situación de los triunfadores, y especialmente sus fracasos y ridículos, porque nos puede aportar ventajas competitivas. La condición indispensable para entrar en la crónica rosa es la fama, algo que históricamente solo unos pocos podían ganar mediante el esfuerzo, el sacrificio o la genialidad. La fama significaba también una cierta garantía de inmortalidad, un lugar para el alma en las esferas celestes.

En realidad la fama también se podía ganar antiguamente en campos como el deporte o el espectáculo, que parecen propios de nuestros días. Los juegos olímpicos de las polis griegas, los circos y anfiteatros de Roma y Constantinopla, eran sitios donde aurigas, atletas, gladiadores y algún que otro actor gustaron ya hace dos milenios las mieles de la popularidad. Fama y prensa del corazón no eran todavía conceptos habituales. Sin embargo, aunque en toda la literatura histórica se pueden encontrar aspectos interpretables como crónica rosa de la vida de los famosos de la época, desde Gilgamesh  hasta Ulises, no se puede hablar propiamente de prensa del corazón hasta la aparición de los “mass media”.

Alegoría playera sobre famosos y paparazzies

Fama y medios de comunicación de masas

La prensa diaria generalista arrancó formalmente a finales del siglo XVIII, pero hay otras especialidades periodísticas que la precedían, como los libelistas, que coleccionaban información delicada sobre personajes relevantes o en ascenso social para después chantajearlos.

Con la consolidación de los diarios durante el siglo XIX, hay varias vías informativas que terminan convergiendo en un tipo especial de noticias:

  1. Las crónicas de sociedad referidas normalmente a tránsitos en las grandes familias de aristócratas (la realeza en Europa y los potentados en América), que se incluyen en pequeños bloques de los diarios de información general.
  2. La crónica de sucesos, que aprovechando las técnicas del libelo, el amarillismo, el ataque personal, la destrucción de la reputación y otras claramente orientadas al escándalo, empieza a publicar sus propias revistas a principios del siglo XX.
  3. Los principios clásicos de la propaganda perfeccionados por los fascismos y comunismos anteriores a la segunda guerra mundial.

De esta confluencia deriva en nuestros días todo lo que conocemos como información sensacionalista: la prensa amarilla, los tabloides y por supuesto también la prensa rosa, cuya naturaleza sensacionalista es innegable, pues se basa en el realce artificioso de los detalles anodinos de las vidas de los famosos, con especial interés en sus altibajos sentimentales.

El nuevo paradigma de la fama

La dinámica social de crecimiento de la población, el progreso y el acomodamiento general que se produjo en el Occidente de la segunda mitad del siglo XX potenciaron la demanda de noticias del corazón y pronto se comprobó que las fuentes de suministro tradicionales (aristocracia y sucesos) no bastaban. Se hizo necesario rebajar el listón de la fama y promover el interés del público por las vidas de nuevos personajes pertenecientes a otros estratos de una sociedad que estaba en profundo proceso de cambio.

Si en los años 1950 la aristocracia americana se asentaba segura en el poder del dinero, la europea estaba en franca decadencia y empezaba a tener serias dificultades para que incluso se la tomara en serio. Esta aristocracia añeja se ha mostrado siempre reticente a aceptar el rol del ciudadano ordinario y con tal de no perder su caché, ha preferido una dolorosa transición desde el mundo de la alta política al de la baja farándula, en el que hoy vive fagocitada. Muchos dicen que la metáfora perfecta de esta transición fue el matrimonio del príncipe Rainiero de Mónaco con la actriz Grace Kelly, y lo cierto es que la boda y sus consecuencias posteriores generaron una nueva forma de entender las noticias del corazón.

Precisamente la farándula, el espectáculo en general, fue la nueva cantera natural de noticias del corazón en una sociedad que se ha dado en llamar “la sociedad del espectáculo”. Frente a la fama sólida y trabajada de los héroes de antaño, la farándula ofrece un modelo de fama más adaptado a nuestro tiempo y basado en el glamour, el relumbrón y las apariencias. El acoplamiento del sector del espectáculo con la información rosa es perfecto y es capaz de mantener en marcha una asombrosa máquina económica que genera noticias continuamente. Incluso los propios informadores del corazón son ahora también famosos y han adoptado los estilos de vida apropiados para la retroalimentación de la crónica rosa: inestabilidad sentimental, divismo patológico, venta exclusiva de detalles íntimos, simulación de conflictos…

Hoy la filosofía del espectáculo y la búsqueda de la fama a cualquier precio reina en campos como el artístico o el deportivo y se extiende peligrosamente a la vida en general. Se manufacturan ídolos juveniles de la canción y se llama genios a escritores o deportistas de 20 años. La fama, al menos los famosos 15 minutos warholianos, está al alcance de cualquier inepto con la suficiente desverguenza para exhibir su vida y hasta la mala fama llega a admitirse como válida.

Banalización y diversificación: el destino de la crónica rosa

El ejemplo de la boda entre aristócrata y plebeyo, impensable sólo hace unas décadas, es ahora norma en las casas reales de Europa cuyos miembros disfrutan todavía del dudoso prestigio de la sangre azul y la fama demodé, pero sin los sacrificios del matrimonio de conveniencia. El pueblo llano supo entonces que un medio de acceso a la fama era el contacto íntimo con el famoso, y las crónicas se han llenado desde entonces de nuevos productos informativos tintados de rosa con las cuitas de estos nuevos famosos de baja ralea.

La variedad actual va desde la crónica de alto copete (prensa rosa clásica o prensa del corazón), pasando por las revistas de “celebs” (prensa fucsia o prensa del riñón), y llegando hasta la chabacanería impresa, (prensa macilenta o prensa del intestino). El paparazzi de “La Dolce Vita” que aparcaba su elegante “Vespa” junto a un café de Roma es ahora un reporterillo (con todos los respetos) en prácticas que persigue patéticos figurines, normalmente de incógnito con gorra de beisbol y lupas negras mientras soportan el “jet-lag” por los pasillos del MIA.

Internet ha facilitado aún más la tendencia a la banalización y ha dado un nuevo impulso al sector de las noticias sobre famosos, que nunca faltan en los grandes portales generalistas (Yahoo, Terra) y que acaparan un gran porcentaje de los “clicks”. Pero los medios preferidos de la crónica rosa son los tabloides o revistas semanales por un lado, repletos de fotos llamativas y retocadas y con los textos reducidos a la mínima expresión, y la televisión, que es el destino añorado por todo famoso que se precie y el vehículo que  los pone en nuestras salas de estar como uno más de la familia.

Comments

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  • Buen análisis de la prensa del colorín. Es curioso conocer históricamente de donde nos vienen estos lodos.

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