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El enigma de la forma de la Tierra

El camino hacia la forma de la Tierra

Hace ya algún tiempo, un día que esperaba a mi hijo a la salida de la guardería, pude oír a los pequeños entonar una canción que rezaba más o menos así:

La Tierra es redonda igual que un balón y va dando vueltas alrededor del sol.
Yo soy la Luna y te quiero tapar. Delante del sol, me voy a quedar.
La Tierra y la Luna son como hermanas, van siempre juntas, por la noche y por la mañana.

En ese instante comprendí cómo aquellos versos de apariencia tan inocente, que nuestros infantes aprenden a la tierna edad de dos años, concentran un saber que ha costado milenios destilar y que no estaba al alcance del sabio astrónomo Claudio Ptolomeo, del sabio filósofo y teólogo Tomás de Aquino, o del sabio polifacético Leonardo da Vinci.

Si bien es cierto que todos aceptamos hoy de forma abrumadora que la forma de la tierra es esférica porque entendemos que las evidencias son incontestables, y ya nos parece hasta obvio, no es menos cierto que la historia de esta idea y de su inclusión en nuestro repertorio científico es apasionante y nos muestra una vez más nuestras capacidades y limitaciones. Igual que hoy nos resulta elemental que es una esfera, porque ya la hemos visto desde la distancia, a muchos de nuestros antepasados les resultaba patente que era plana. Igual que hoy nos resulta evidente que gira alrededor de si misma y circunnavega el Sol, antes parecía seguro que estaba inmóvil en el centro del universo y todo lo conocido la rondaba.

Infografía sobre el enigma de la forma de la Tierra en la antigüedad

Estos conceptos que hoy manejamos con soltura, fueron grandes quebraderos de cabeza para las mejores mentes de los dos últimos milenios y validarlos tuvo un coste altísimo pagado como mínimo en humillaciones, y a veces en torturas y vidas. Nos proponemos repasar esa historia sin ánimo de buscar o señalar culpables desde la comodidad que nos ofrece la perspectiva del tiempo, sino simplemente de aprender de aquellos errores para no volver a repetirlos en otros campos.

El universo modelo “Show de Truman”

En la noche de los tiempos nuestros antepasados cazadores-recolectores, se movían en zonas pequeñas y tenían como necesidad básica del día a día la supervivencia. Para ellos la primera aproximación evidente era que el mundo era plano y debía tener unos límites que quizás no iban mucho más allá del campo conocido, del horizonte visible. Todo lo demás estaba en manos de las divinidades, que hacían y deshacían a su antojo y controlaban el clima y los astros. Es lo que podríamos llamar el universo modelo show de Truman.

En realidad esa primera aproximación no era tan mala, desde el punto de vista de nuestros ancestros, que no sabían que estaban viviendo en una esfera que era 12.740.000/1.5=8.5 millones de veces más grande que ellos. La curvatura era inapreciable a simple vista y el modelo plano servía perfectamente para esa necesidad básica de supervivencia: ir de aquí al valle, luego al río, luego volver a la cueva.

Pero hace unos 10.000 años empezó la revolución agrícola del neolítico y poco después surgieron las primeras civilizaciones. Así empezaron los intercambios, el comercio en forma de trueque, los viajes y la navegación. La agricultura trajo también nuevas necesidades prácticas de control del calendario, lo que hizo que se prestara mucha más atención a los astros: ciclos, estaciones, lunaciones, disposición de las constelaciones. Y también la importancia primordial de la agricultura provocó que todo este registro se volcara en los aspectos clave de aquella vida: la disposición y orientación de los monumentos y los templos y el culto a las primeras deidades, normalmente solares o lunares.

Intentando resolver el enigma de la forma de la Tierra

Los indicios contra la forma plana

A partir de entonces los desplazamientos se dieron sobre sobre áreas más extensas. Los descansos del viaje eran propicios para la charla, el relato, el cambio de impresiones y contraste de pareceres sobre lo observado. Y entre las cosas vistas por ojos perspicaces había indicios que no eran consistentes con la hipótesis de una Tierra plana:

  • La forma circular de los astros visibles: el Sol y la Luna (si bien es cierto que también puede tratarse de círculos y no esferas).
  • Los cambios en el firmamento sobre la línea del horizonte al variar la latitud.
  • La forma en la que las embarcaciones desaparecen detrás de la línea del horizonte marino.
  • La propia sombra que la Tierra proyecta sobre la Luna en los eclipses.

La idea de una Tierra en forma de globo aparece registrada por primera vez en la mitología hindú, aunque por lo demás el conocimiento del mundo se sigue basando en la superstición y el mito. Alrededor de la montaña cósmica de Meru, eje polar del planeta, gravitan los astros y en su cima viven los dioses que gobiernan el hemisferio norte. El hemisferio sur está dominado por sus antagonistas, los asura. La Tierra es un globo (bhûgola) en el que se encuentran cuatro continentes. Esta idea entró en contacto con las civilizaciones mesopotámicas (a través del imperio persa) desde dónde viajó finalmente a la Grecia clásica y estaba plenamente aceptada ya en época de Tales de Mileto (630-545 a.C.).

El genio de la Grecia clásica

En el año 550 a. C. las zonas costeras del mar Mediterráneo habían sido colonizadas por griegos y fenicios, principalmente por motivos comerciales. En la cultura griega, adicionalmente al impulso comercial, se dio desde muy pronto un interés acentuado por el conocimiento.

Los griegos habían aprendido matemáticas de los caldeos, sumerios, persas y otros pueblos antiguos, pero desde Tales y Pitágoras (582-507 ? a.C.) tomaron forma ciertas escuelas y líneas de pensamiento propias que, ya sea por casualidad, por suerte o a propósito, tuvieron la genial intuición de hacer del experimento, de la demostración y del respeto por los hechos el punto clave en la validación de la teoría.

Esta línea de actuación dio lugar a lo que se conoce como eclosión científica de la Grecia clásica, y gracias a ella pudimos hacernos la primera idea aproximada la forma de la tierra y de sus dimensiones, con un grado de aproximación bastante aceptable.Safe Creative #1112190767621

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