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El asombroso mundo de Cosmas Indicopleustes

Cosmas Indicopleustes: ¿Topógrafo Cristiano?

Corría el año 850 d.C. cuando el erudito bizantino y futuro patriarca de Constantinopla, Focio (820-893 d.C.), escribió unos comentarios sobre cierto manuscrito anónimo dedicado a un tal Pánfilo, que por azares del destino había llegado a sus manos expertas, y que llevaba por título general “El Libro del Cristiano”. Se trataba de un trabajo compuesto por varios volúmenes que según declaración del propio autor en su interior era una “Topografía cristiana que comprende el universo entero”. Focio no se anduvo con rodeos en su crítica demoledora:

“El autor es un inventor de fábulas que usa un lenguaje vulgar, ignora la sintaxis más elemental y relata cosas inverosímiles”.

El libro, que debió de ser escrito en la ciudad de Alejandría a mediados del siglo VI d.C., relata los viajes del desconocido protagonista por las tierras ribereñas del mar Rojo. Pero sobre todo contiene una visión del mundo ciertamente peculiar que, aunque trasnochada ya incluso para los estudiosos de su época, contaba sin embargo con gran aceptación entre los profesantes de la herejía cristiana de los nestorianos. Según esta descripción, la verdadera forma del mundo ha sido revelada por Dios en las escrituras y, no es esférica, ni cilíndrica, sino la de un cofre, como una ampliación a escala del Tabernáculo bíblico de Moisés.

Cosmas Indicopleustes: ni Cosmas, ni Indicopleustes

Pasados unos doscientos años, alrededor de 1050 d.C., otro monje que realizaba una nueva copia en su “scriptorium” tuvo la idea de bautizar al misterioso autor como Cosmas (puesto que su libro se dedica a describir el universo o cosmos) e Indicopleustes (el que navegó hasta la India o hasta el Índico). Sin embargo su nombre real es desconocido hasta hoy y la parte del libro que relata sus supuestos viajes hasta la India parece ser un añadido posterior de otro monje imaginativo, quizás para hacer la colección de la “Topografía Cristiana” más completa en el sentido de la geografía conocida, o quizás para parchear alguna parte perdida o dañada. Cosmas Indicopleustes no se llamaba Cosmas ni había viajado hasta la India. Respecto al anonimato, se ha especulado que es  muy posible que fuera intencionado, puesto que se trata de un texto que apoya la visión del mundo que regía en la rama siríaca nestoriana del cristianismo, en una época en la que los ánimos anti heréticos se habían desbocado en el Imperio Romano de Oriente, o como decimos ahora en el Imperio Bizantino. Y es que en el año 543 d.C. el emperador Justiniano I (483-565 d.C.) publicó el edicto conocido como “Los tres capítulos” y dirigido especialmente contra la herejía nestoriana.

Cosmas Indicopleustes: ¿El último nestoriano?

Los nestorianos fueron, junto con los paganos y los monofisitas, el último reducto del Imperio Romano de Oriente que en aquellos años aún no comulgaba con la rueda de molino de la versión religiosa preponderante. Y ellos debieron colmar el saco de la paciencia del emperador Justiniano, que harto de tantos conflictos debidos al artificio de una cristología vacua, decidió cortar de raíz con su edicto de Los Tres Capítulos. Los nestorianos huyeron a Persia. Cosmas había nacido alrededor del año 490 d.C. en Alejandría, ciudad que demuestra conocer bien y en la que declara vivir. Fue indudablemente un comerciante, un mercader que en realidad no navegó hasta la India, pero si surcó el mar Rojo hasta Etiopía y la boca del Golfo Pérsico. El buen Cosmas sufrió un cambio personal en su mediana edad que le hizo dejar de lado el comercio y volcarse en sus inquietudes religiosas. Reconoce en su libro, estar influido por la prédica de un tal Mar Aba (patriarca de Cetsifonte entre 540 y 552 d.C.), sobrenombre de Patricio de Mopsuestia y no se interesa por la absurda cristología propia de la inanidad del erudito engreído, sino por las ideas sobre el universo y la cosmología.

El mundo de Cosmas Indicopleustes tiene forma de tabernáculo bíblico

Su motivación está profundamente empapada de animadversión confesional y se emplea a fondo en demostrar que sus enemigos en la fe, los sabios herederos de la tradición helenística, que proponen una Tierra esférica en el centro del universo, están equivocados. Los métodos de los supuestos sabios, tales como la astronomía y la geometría son para Cosmas meros juegos de palabras en boca de ilustres presuntuosos. Para él no existe más fuente de saber que la Biblia y por tanto los estudios que no encajen con ella están equivocados y las experiencias que la contradigan son pura ilusión.

El universo de Cosmas: un mundo asombroso

El universo de Cosmas Indicopleustes recoge aquella concepción de la escuela siríaca nestoriana de la antigüedad, y de su santo patriarca Mar Aba, de que el mundo es un reflejo a gran escala del tabernáculo bíblico, con el aspecto de un cofre dividido en tres zonas principales:

  1. La zona superior con forma de bóveda en cañón es el Reino de los Cielos
  2. La zona media o caja del cofre que constituye el mundo habitado tiene a su vez dos zonas diferenciadas, la superior o firmamento donde están los astros y los ángeles que controlan sus movimientos, y la inferior o mundo habitado propiamente dicho
  3. La zona baja o base del cofre bajo la superficie de la Tierra, donde se guardan los cuerpos de los muertos

La tierra habitada (ecúmene) está rodeada completamente por un océano y éste a su vez cercado completamente por la Tierra Ultraoceánica, donde los hombres habitaban antes del diluvio. En la parte Este de esta Tierra Ultraoceánica se hallaría una zona de acceso restringido que sería el Paraíso Terrenal, de donde fueron expulsados Adán y Eva tras el famoso e imperdonable desliz de nuestra primera madre.

Esta absurda y desbaratada idea, que ya debió parecer un disparate mayúsculo a los estudiosos de su tiempo, plantea una serie de problemas de compatibilidad evidentes con la realidad observada, pero nuestro amigo se hallaba crecido en la razón de su fe y generaba fácilmente argumentos descabellados para lograr esa compatibilidad. ¿Y como se explica el giro aparente del Sol y la Luna? Los ángeles están encargados de su movimiento ¿Y la noche? El sol se oculta tras una gigantesca montaña al Norte de Europa y además todo el mundo entero, mares incluidos, tiene caída hacia el Sur ¿Y el río Nilo entonces va cuesta arriba? Claro. Por eso lleva menos agua que otros como el Tigris y el Éufrates que van cuesta abajo.

Cosmas escribió su colosal y desatinada “Topografía Cristiana” entre 547 y 549 d.C. a sugerencia del mencionado Pánfilo (del que sólo conocemos que era un conocido suyo que se mudó desde Jerusalén a Alejandría), pero su pista se pierde ahí y tampoco sabemos cómo y dónde terminó sus días. Nos cabe imaginar que un hombre como él, con su declaradamente deteriorada salud, dejó definitivamente el comercio y fue volcándose más y más en su pasión religiosa. Quizás tomó finalmente los hábitos para hacerse monje en algún monasterio nestoriano de Persia, pues en territorio romano ya no era posible.


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DEDICATORIA: Este artículo está dedicado especialmente a Marcos, Rubén y Juanjo. Gracias por tres años de compañía amable, profesionalidad exquisita y charlas inolvidables durante las comidas.

Comments

This post currently has 2 responses

  • ¡Hola Eloy! Gracias por el envío y enhorabuena por la página, es magnífica. Me he acordado de otro excelso Kosmas, también bizantino cuyas fantásticas andanzas, con autómata y todo, aparecían en este libro de Juan Perucho, escritor fascinado por lo bizantino:http://cvc.cervantes.es/literatura/escritores/perucho/resenas/kosmas.htm
    La grafomanía y logorrea bizantina fue de lo mejor de aquel imperio. A ver si “te dejas caer” pronto y nos vemos. Un abrazo. Pedro.

    • Muchas gracias Pedro. Perdona por la tardanza en responder, pero me dejó de funcionar el Captcha (el código antibots de los comentarios) la semana pasada y se me inundó la pagina de comentarios-spam que llegaban desde cuentas de facebook. Reinstalé un captcha distinto y los he revisado todos uno a uno. Fue una gran alegría encontrarme con el tuyo y lo del caballero Kosmas y su escudero autómata tiene muy buena pinta. Me lo apunto para buscar el libro y leerlo tranquilamente.
      Espero “dejarme caer” por el dojo la semana que viene y hacer la temporada primavera-verano completa, si los maltrechos huesos lo permiten.
      Un saludo y nos vemos por allí.

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