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Alertas sobre dinosaurios: Septiembre de 2016

Incesantes alertas sobre dinosaurios

Según puedo ver en las estadísticas de visitas a la web, el tema de los dinosaurios es uno de los más consultados. Por eso he creído que es buena idea mantener bien abiertos los oídos y sondear las fuentes de información dinosáuricas más fiables para ofrecer aquí un resumen periódico de lo más importante acaecido en este campo.

No hace mucho tiempo oí decir a un experto en el tema que la frecuencia de descubrimiento de nuevas especies era de aproximadamente una por semana, y no sé si no me estaré quedando corto. En cualquier caso, sigue aumentando la intensidad de las excavaciones y mejorando la calidad de los aparatos y las metodologías que los paleontólogos usan para averiguar información sobre ese periodo del pasado remotísimo llamado Mesozoico, hace entre 65 y 250 millones de años, cuando los dinosaurios dominaban la Tierra.

Pero no es solo el descubrimiento de nuevas especies lo que despierta el interés de científicos, crítica y público, sino también el estudio de aspectos concretos de las características morfológicas y de la vida cotidiana de los dinosaurios. En este artículo voy a centrarme en un análisis de las últimas publicaciones aparecidas en la revista científica PLOS ONE y las voy a separar por temas.

Alertas sobre dinosaurios septiembre 2016 from Eloy Caballero García

Exhibición intimidatoria por el apareamiento

El primer estudio al que me voy a referir, enlazado aquí, analiza las prominencias craneales detectadas en fósiles de la especie Choerosaurus dejageri, perteneciente a la rama de los terápsidos, de la que se cree que surgieron posteriormente los mamíferos. Pues bien, el estudio sugiere que la existencia de esas protuberancias, parecidas a colmillos grandes (dientes con anquilosis), pero evidentemente no diseñados para la alimentación, ni en forma, ni en posición, puede ayudar a entender los patrones de apareamiento de la especie, o dicho en términos más científicos, los orígenes evolutivos de su comportamiento en temas de selección sexual. Parece haber consenso en que esas protuberancias estaban relacionadas con la competición inter-especie, los rituales de apareamiento y la intimidación por exhibición de estos rasgos, se supone, en principio, que entre los machos de la especie, aunque no se sabe con certeza pues los estudios de dimorfismo sexual todavía no han podido avanzar casi nada en esta especie. Todo esto es de capital importancia porque esta especie está en el tronco de la evolución de todas las que hoy arrancan de la rama de los mamíferos, humanos incluidos. Ahí es nada.

Del estudio comparativo de este cráneo de Choerosaurus con cráneos de otras especies que también tienen protuberancias, por ejemplo el Moschops capensis se concluye que no parece que tampoco estos salientes o dizque colmillos sirvieran para el enfrentamiento físico directo a base de golpes o choques. Al contrario. Se trata de una estructura mucho más delicada que otras similares en especies parecidas, en las que ese carácter de arma para la lucha está más claro, dada la robustez y la posición de las defensas. La única posibilidad parece ser, pues, que en el caso del Choerosaurus, y , aunque no se puedan descartar completamente posibles encuentros de baja intensidad, estas protuberancias estuvieran relacionadas con rituales de exhibición, no de lucha directa. La exhibición de unas protuberancias más grandes y en mejor estado, podría haber sido suficiente para decidir el próximo candidato a aparearse.

Este tipo de protuberancias craneales dedicadas solo al exhibicionismo con objetivos intimidatorios, generalmente en fase de pre-apareamiento, están muy extendidas en todos los fósiles de otras especies de la rama de los terápsidos, por ejemplo el Tetraceratops Insignis, y no se refieren solo a colmillos, sino también a cuernos, a coronas y a otro tipo de adornos. El estudio de estas protuberancias y la información que proporcionan en lo referente a la selección sexual, en definitiva, puede ayudar a entender mejor la evolución separada de las especies subsiguientes de la rama de los terápsidos, rama que, hay que insistir, es de la que parte, muchos millones de años más tarde, la de los mamíferos, es decir, la nuestra propia. Al fin y al cabo, no exageramos si decimos que hay especies actuales que, todavía hoy, siguen contando con este tipo de rasgos y usándolos para los menesteres citados.

Composición figurada sobre dinosaurio que acecha en calle de ciudad moderna
El ataque del lagarto gigante sí sería un auténtico motivo de alerta

Los problemas del tamaño

Es bien sabido que uno de los parámetros que nos fascinan de los dinosaurios es el gran tamaño que alcanzaron algunas especies: diplodocus, tiranosaurios. Varios artículos tratan problemas relacionados con este aspecto del gigantismo. Un estudio de la citada revista PLOS ONE se centra en analizar las evidencias fósiles de mineralización de ciertas proyecciones en la columna vertebral de algunas especies terópodas bastante grandes. Para entendernos, resulta que esos fósiles muestran que muchos de estos dinosaurios terópodos, al hacerse adultos, sufrían procesos de mineralización (mineralización metaplástica de ligamentos espinales) en ciertas partes de la columna. Es evidente que, al igual que nos puede ocurrir a nosotros, los humanos, con los procesos de calcificación, este proceso suponía la rigidización, es decir, la pérdida de flexibilidad de la columna del animal. Pero el estudio ha encontrado que aparte de estos efectos negativos, la mineralización también suponía una ayuda pasiva para el soporte del enorme peso corporal que estas bestias alcanzaban al hacerse adultas. Una columna más rígida también mejoraría la resistencia de los flexores primarios de cadera, incrementando así la capacidad de locomoción de las especies gigantes lo que las haría más eficaces, por ejemplo, en tareas de persecución de una presa, si bien, esto ya es mucho suponer.

Nuevas especies cada semana

Como decía al principio del artículo, el ritmo de descubrimiento de nuevas especies es asombroso. En Sierra Barrosa, entre las provincias argentinas de Neuquén y Rio Negro, se ha encontrado el esqueleto fósil de una nueva especie de dinosaurio terópodo de la rama de los Megaraptoridae de hocico largo. Este esqueleto ha servido como holotipo, es decir, como ejemplar sobre el que se construirá la descripción de esta nueva especie, a la que se ha llamado Murusraptor Barrosaensis. El artículo analiza la filogenética de este espécimen y lo encuadra en un gran grupo de megaraptores de la Patagonia, entre los que están el Aerosteon y el Orkoraptor, aunque admite que hay cierta controversia sobre si asignarlo al grupo general de los alosauridos o a la rama de los coelosauiridos.

También de la cuenca de Neuquén, en la Patagonia argentina, son los restos de un nuevo terópodo llamado Gualicho Shinyae. La particularidad de esta especie, dentro del grupo general de los terópodos, es su curiosa mano didáctil, que en realidad sigue siendo tridáctil, pero con el tercer dedo reducido a la mínima expresión de un solo fragmento (falange, supongo) metacarpial que recuerda a la de los tiranosáuridos. Esto no es nada raro, pues el análisis filogenético muestra que el didactilismo (el artículo se refiere a esto como reducción del dígito III) es una característica convergente en los terópodos. El análisis esquelético muestra, además, que el Gualicho se puede catalogar como un taxón hermano (especie hermana dentro del mismo grupo) del terópodo africano coetáneo llamado Deltadromeus, cuyos restos fósiles se han encontrado en el yacimiento del norte de África llamado Kem Kem (Argelia, Marruecos). Todo esto apunta a una similaridad biogeográfica grande entre el yacimiento de la Patagonia mencionado y este otro de Kem Kem, en África. En efecto, tengamos en cuenta que, si analizamos las teorías de la deriva continental y haccemos marchar el reloj hacia atrás unos setenta millones de años, hasta el cretácico tardío, nos encontramos que estas dos zonas ya no pertenecían al mismo continente único, Pangea, pero lo habían hecho doscientos millones de años atrás. La geología de las dos regiones es similar y la evolución de especies separadas que se produjo, o sea, la “especiación” por separación física de los continentes, resultó en animales parecidos, pero con lógicas diferencias marcadas por la diferente evolución de ambientes.

Así pues, amigos, continúa el descubrimiento de nuevas especies, siguen los estudios detallados de sus anatomías, ambientes y modos de vida, y sigue, en definitiva el análisis de los múltiples restos fósiles de dinosaurios que se están encontrando en las cuatro esquinas del mundo, de los que periódicamente os iré dando noticias en estas alertas. Por cierto, aparte de publicaciones científicas, a nivel de divulgación, os recomiendo el blog especializado en dinosaurios de Francisco Ortega y José Luis Sanz, Dino Science. Os recuerdo que sobre algunos libros de José Luis Sanz ya he hablado aquí largo y tendido. ¡Que lo disfrutéis!

Comments

This post currently has 2 responses

  • Hay un montón de estos nuevos descubrimientos que se están haciendo en los yacimientos descubiertos hace poco en Cuenca y Teruel. Dicen que con el material que están sacando de ahí, los paleontólogos tienen tajo para muchos años.

    • Pues eso parece. De hecho el dinosaurio Pepito ya se ha hecho famoso en el mundo entero. Habrá que recopilar información y escribir sobre nuestros dinosaurios patrios. Claro que sí.

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